"La sorpresa es nuestra mejor arma". Esta frase resuena entre el cuerpo técnico de La Real, quien ha comenzado a experimentar con un planteamiento táctico diferente en la temporada actual. Con la cercanía del final de liga, han decidido buscar alternativas que ofrezcan ventajas sobre equipos como Athletic Club.

Recientemente, el equipo ha adoptado un 3-5-2 que permite una mayor flexibilidad. Con Luken Beitia y J. Aramburu formando una sólida línea defensiva, el centro del campo se ha visto fortalecido por la presencia creativa de Ibai Aguirre y Lander Astiazarán. Esto ha permitido no solo mantener el balón, sino también generar muchas más oportunidades que antes.

Uno de los partidos clave fue en la última jornada ante el Celta de Vigo, donde La Real dominó la posesión y mostró su novo enfoque con un juego dinámico y fluido. La afición quedó asombrada por la forma en que los jugadores se adaptaron rápidamente al nuevo sistema. Las transiciones rápidas fueron eficaces, y los ataques más directos han dado un aire fresco al juego, alejándolos de un estilo predecible.

A medida que avanza la temporada, la chispa de este nuevo enfoque parece estar funcionando, y muchos en el club creen que es la clave para impulsar a La Real hacia la cima de la tabla. Las próximas semanas serán cruciales para ver si este sistema realmente puede llevar a La Real a niveles más altos de rendimiento.