La Copa del Rey de 1987 se convirtió en un punto de inflexión para la Real Sociedad, un club que había disfrutado de un éxito considerable en la década anterior, pero que había caído en una serie de temporadas complicadas. Tras haber ganado el campeonato en 1981 y 1982, la Real enfrentó desafíos y la presión de volver a ser competitiva en el fútbol español. La temporada 1986-1987 fue testigo de un equipo que, bajo la dirección del entrenador Luis Aragonés, se encontraba en busca de redención.

El camino hacia la final de la Copa del Rey no fue fácil. La Real tuvo que dejar atrás a equipos duros en su camino al Estadio Santiago Bernabéu, donde se disputó la final contra el Fútbol Club Barcelona. El encuentro, disputado el 27 de junio de 1987, fue una batalla intensa que mantuvo a los aficionados al borde de sus asientos. La Real había sido considerada la 'cenicienta' del torneo, pero demostró que tenía el coraje y la calidad para competir con los gigantes del fútbol español.

El partido culminó en un emocionante 1-0 a favor de la Real, gracias a un gol de golazo de Jesús María Satrústegui, quien se convirtió en el héroe del día. Este gol no solo otorgó a la Real la victoria, sino que significó el regreso del club al escenario del fútbol español. La afición estalló en júbilo, y la victoria se celebró en las calles de San Sebastián como un momento de orgullo y alegría colectiva.

La victoria en la Copa del Rey de 1987 simbolizó no solo un trofeo, sino también una revitalización del espíritu de la Real. Este triunfo ayudó a cimentar la identidad del club como un competidor formidable en la liga y fue fundamental para el desarrollo de una nueva generación de jugadores que posteriormente llevarían a la Real a nuevos niveles de éxito en los años venideros. La conexión entre el club y su afición se fortaleció, creando un legado que todavía resuena hoy en día.

A lo largo de los años, la Copa del Rey de 1987 se ha convertido en un símbolo de esperanza y resiliencia para los seguidores de la Real Sociedad. Cada vez que el club se enfrenta a un desafío, los aficionados recuerdan ese día histórico como un recordatorio de lo que significa luchar y ganar, sin importar las adversidades. La Real no solo ganó un trofeo; también recuperó su lugar en la élite del fútbol español.